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Corporaciones amigas se reúnen a compartir experiencias en gestión cultural durante la pandemia

Este martes 6 de octubre, la Corporación Cultural de Viña del Mar en conjunto con la Corporación Cultural Semanas Musicales de Frutillar se reunieron en el conversatorio Gestión y quehacer cultural en tiempos de pandemia, organizado en conjunto con la Municipalidad de la Ciudad Jardín.

A través de Zoom, presidentes y miembros de ambas entidades conversaron sobre los desafíos que la pandemia supuso para el desarrollo de sus trabajos, donde la unión de los equipos, adaptación a los nuevos formatos y el poder transformar los obstáculos en oportunidades han sido las claves para poder seguir adelante con los programas comprometidos y con el objetivo de llevar la cultura a la gente.

Así, al inicio del encuentro, Luis Bork Vega, Presidente de la Corporación Cultural de Viña del Mar, recordando a grandes creadores nacionales, como Gabriela Mistral o Víctor Jara, hizo un llamado a seguir avanzando en este diálogo, en este trabajo que dos entidades amigas desarrollan desde hace décadas: la unión, el aporte al mundo desde la cultura, donde la música y el arte, se unen para poder construir , entre todos, este nuevo espacio para las artes que va apareciendo, delineándose.

Para la presidenta de la Corporación Cultural Semanas Musicales de Frutillar, Harriet Eeles, este espacio conjunto de creación, de conversación, “llega muy hondo al corazón”, dando cuenta de “lazos de amistad que han producido colaboración cultural desde hace más de cuarenta años”, donde una cultura que nace desde las relaciones humanas, en momentos de crisis, como este, pone la fortaleza en el centro, como “la unión para superar la adversidad, y poder seguir cumpliendo con nuestro rol”.

Ambas corporaciones dieron a conocer cómo han ido generando este trabajo, cuáles han sido las estrategias usadas desde el arribo de la pandemia y cómo, en este nuevo diseño, la virtualidad se ha convertido en un aliado a la hora de poder cumplir con las actividades proyectadas, pero también para poder atravesar fronteras y llegar a nuevas audiencias. Así la Corporación Cultural Semanas Musicales de Frutillar, desde fines de marzo tomó decisión de iniciar el teletrabajo de forma oficial.

En la oportunidad, Harriet Eeles celebró la capacidad de trabajo del equipo ejecutivo y el directorio de la Corporación, lo que permitió seguir adelante con el programa de actividades proyectado para este 2021, sin mayores problemas: “La era virtual ha llegado para quedarse. Hay muchas actividades que se seguirán haciendo en este formato porque nos permitirá llegar a más personas. Estamos creciendo en nuestros horizontes, en ponernos en línea con el resto del mundo sin quedarnos atrás, estando al día con la tecnología, con los anhelos del público y de todos quienes quieren disfrutar de la cultura de esta forma”.

Harriet Eeles, Presidenta Corporación Cultural Semanas Musicales de Frutillar

Una de las actividades que, pese a la modificación en el formato, se ha llevado adelante sin dificultad y con una muy buena evaluación, es el Programa de Perfeccionamiento Instrumental de la Corporación Cultural Semanas Musicales de Frutillar, que cuenta con el apoyo del Programa Otras Instituciones Colaboradoras (POIC) del Ministerio de las Culturas, el Patrimonio y las Artes, lo que permite que esta actividad no tenga costos para los participantes.

El programa, coordinado por los docentes Patricio Muñoz y Cecilia Moyano, considera clases magistrales y capacitaciones por cada docente y un concierto online que, en su tercera versión, estuvo a cargo de las maestras Paulina Zamora (piano), Lorena González (violín) y Elisa Sádaba (Violonchelo).

En el conversatorio, la pianista Paulina Zamora destacó los atributos de la enseñanza online: “Todavía no se tiene la consciencia de esta capacidad de la enseñanza online de quebrar las fronteras y alcanzar todos los territorios del globo terráqueo. Eso es lo que sucedió en junio, donde tuvimos clases de un trio de violín, chelo y piano. Fue un éxito y se logró conexiones con países como Argentina, Perú, Brasil y Colombia. Hay que apreciar esta otra manera porque está aquí para quedarse”, dijo haciendo la invitación para el ciclo que se iniciará en noviembre, con enseñanza en guitarra y piano.

En línea con lo anterior, el director Ernesto Atenza Mora explicó cómo se proyecta la versión 53 Semanas Musicales, de carácter inédito, cuyo eje estará puesto en el mundo híbrido, en tejer un puente entre lo presencial y lo digital: “Estamos pensando en tener conciertos presenciales con aforos reducidos. En caso que aún Frutillar se encuentre sin posibilidades sanitarias de desarrollar eventos, en movernos, ir a Llanquihue o Puerto Varas, dependiendo de la normativa de salud vigente”.

El director destacó que el área de Producción General está trabajando con planificación, “teniendo presente todas las pautas de las Semanas Musicales”. Así, una de las propuestas es concentrar las actividades en 5 días, con representaciones de las agrupaciones tradicionales como la Banda Sinfónica de la Fuerza Aérea de Chile y la Orquesta Sinfónica Nacional de Chile y sumando la Orquesta de Cámara de la Patagonia, además de quintetos de jóvenes de la región de Los Lagos y de Los Ríos, dependientes de la FOJI. “Si hay algo que nos une como seres humanos es la cultura. Quisimos apostar a realizar unas semanas simbólicas donde tenemos dos grandes aliados: Fuerza Aérea de Chile y Universidad de Chile: cuna de la cultura en el país. Con ellos nos sentimos seguros para cumplir nuestro objetivo de entregar un evento, más corto pero siempre de alta calidad”, destacó.

Desde Viña del Mar, en tanto, la Corporación cultural también compartió su experiencia durante esta pandemia. Su presidente, Luis Bork Vega habló de la alteración que sufrió el programa producto del coronavirus, pero que, pese a ello, tomaron la decisión de “seguir adelante y avanzar”.

Luis Bork, Presidente Corporación Cultural de Viña del Mar

Es así como han podido llevar adelante conversatorios, conciertos y todo tipo de eventos culturales, porque, dijo, “el cumplir con nuestra programación nos hace sentir un aporte, un granito a ese encuentro con un amanecer”.

Donde el llamado es uno: “El dialogo de la creación no puede ser suspendido”.

En tanto, para Jorge Martínez, director y artista visual, estos nuevos espacios abiertos para la cultura, a través de las redes sociales suponen un desafío, el superar la paradoja que supone el estar más abiertos, el poder llegar a más personas, sin tener aun una regulación que proteja los derechos de autor de los creadores. “Para nosotros es una oportunidad de fortalecer su vigencia en redes y espacios virtuales, el problema es que para eso, necesitamos definir los protocolos necesarios en obra, para su masificación”, con la intención de promover y proteger de forma adecuada el trabajo de los y las artistas.

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