Se nos ha honrado al declarar las Cuadragésimas Segundas Semanas Musicales de Frutillar, como parte de los festejos con que Chile celebra su Bicentenario; y es un honor ser los continuadores de quienes, en los albores de nuestra independencia, consideraron las artes y la cultura como parte de los intereses superiores de la Nación ; y su cultivo, como una forma de vida plena y placentera para los hombres y mujeres de este bello y largo territorio.
En este contexto histórico, celebramos hoy 42 años, distinguiendo a la música y a los músicos por lo que representan para la alegría, la paz y la buena voluntad entre los seres humanos; por lo que entregan de belleza, bondad y esperanzas a la mente y al corazón; por lo que hacen a favor de la convivencia entre los pueblos. Celebramos con emoción y gratitud a los muchos artistas que han venido con su mensaje a deleitarnos; a los que han llegado desde remotas tierras y diversas lenguas y costumbres a compartir nuestros ideales y valores; a quienes aman su arte y apuestan a conservarlo como un bien supremo.
Celebramos, igualmente, aplaudiendo y agradeciendo a las personas e instituciones que auspician, patrocinan y colaboran en la bella tarea de realizar este evento y de incentivar la difusión de la creación artística en todos los sectores y niveles de nuestra sociedad. Quizás ésta sea una de nuestras mayores fortalezas, el lograr aunar los aportes generosos de muchas Instituciones públicas, empresas privadas, Embajadas Amigas, personas naturales y sobre todo colaboradores, personas sencillas, buenas, sensibles y amantes de la música y del arte. Un agradecimiento especial a la Ley de Donaciones Culturales, instrumento Público que nos permite llegar con la mejor música a las localidades más alejadas de las regiones de Los Lagos y de los Ríos y realizar los Encuentros Culturales que permiten acercar a otras manifestaciones artísticas distintas de la música.
Nuestra idea es desarrollar y potenciar para nuestra región la idea de “Turismo Cultural”. Lo anterior de nada serviría si no cerramos el círculo maravilloso de las artes con ustedes, nuestro público. Con vuestro aplauso y cariño, mantienen en alto la inspiración de creadores e intérpretes y son la motivación más perfecta para seguir trabajando por la causa de la música.
Juntos hemos hecho un largo camino que, a la luz de los años protagonizados, debe seguir abierto a las generaciones que vienen; y se ha sembrado con visión humanista en nombre de una sociedad más amigable y próspera para todos. Ya le dijo nuestro Quijote al atemorizado Sancho: “Donde hay música, no puede haber mala gente”. Estimado público, en Frutillar, vivimos otra experiencia placentera que también alerta y perfecciona nuestros sentidos y sentimientos: el magnífico paisaje geográfico de la zona.
No sorprenderá que llamemos a Frutillar como la “Ciudad de la Música ”: Y no sorprende a nadie que por la música y el paisaje, hayamos colocado a esta pequeña ciudad en el mapa musical y turístico del mundo. Ustedes han sido los principales mensajeros de estas novedades; ustedes nos han motivado a trabajar por una sociedad con alma; con ustedes la familia musical se nutre del aplauso y de una buena y profunda razón para seguir escuchándola en cada rincón de la vida planetaria.
Estimado público, bajo tan cálido y amigable espíritu, no podemos dejar de mencionar, en nombre de las instituciones coorganizadoras de las “Semanas Musicales”, Universidad de Chile, Fuerza Aérea de Chile y nuestra Corporación Cultural, hechos que nos entristecieron hace algunos meses y que recordamos con especial emoción en esta hora. Aquí debieron estar con nosotros, colocando su pasión y creatividad, su amistad y buena voluntad al servicio de este banquete musical dos personas importantes: en primer lugar, quien fuera durante 21 años Coordinador General de las “Semanas Musicales” y que desde ese importante cargo nos dio la seguridad y alegría de saber que todo resultaría bien respecto a la realización de este evento: me refiero a Jaime Valenzuela Panisello (Q:.E:.P:.D:.). Así mismo sucedió con el músico, arreglador de muchos temas que nos deleitaron a través de la Banda Sinfónica de la Fuerza Aérea de Chile, colaborador y amigo de lo que hacemos en Frutillar, Ramón Ávila Consterla (Q.E.P.D); La calidad humana, creadora y afable de tan queridos amigos formará parte de nuestra historia institucional, porque nos ayudaron a construirla.
Amigos y amigas de Frutillar: esta será nuestra última temporada aquí, en esta sala que nos cobijó con humildad y con muchas limitaciones; pero lo hizo con dignidad y amor, a lo que ustedes agregaron paciencia y motivadora asistencia. Ustedes no reclamaron: comprendieron; ustedes no se fueron: nos acompañaron. Con ustedes la música vivirá por muchos años. Finalmente, han visto cómo se trabaja intensamente en el Teatro del Lago para que entremos, por fin, a lo que todos esperábamos. Será un símbolo extraordinario en Chile; porque, obras como éstas, se construyen excepcionalmente en el mundo. Y bien valieron los años y sacrificios, las incomodidades e inseguridades experimentadas hasta la presente temporada; porque la música, los artistas y los amantes de la música entonarán la marcha triunfal del espíritu y de la esperanza humanos, cuando entremos al Teatro del Lago… Entonces, todos sabemos, ¡¡¡comenzaremos a escribir otra historia!!! Frutillar, 27 de enero de 2010.